Tres tazas de competitividad

La plaza de toros de las Ventas, rehabilitada como circo romano para espectáculos de gladiadores. Entradas a precios populares. El cartel para la inauguración no tiene desperdicio:

  • Wert vs. Morenés: Ignacio defenderá la competitividad desde la escuela – qué digo escuela, ¡cuna!, ¡no! ¡útero! -, y lo hará usando un mandoble cogido por la hoja. Pedro utilizará bombas de racimo legalizadas puntualmente para esta ocasión.
  • Montoro vs. de Guindos: la soterrada confrontación se dirimirá por fin públicamente sobre la arena. Se les dice que no son gladiadores, sino “emprendedores extremadamente agresivos y competitivos“, y que este evento es una “regularización de sus condiciones altamente ventajosas“.
  • Cospedal vs. Sáenz de Santamaría: otro eterno enfrentamiento. Ambas eligen como arma la peineta, pero seguramente también utilizarán sus lenguas.
  • Mato vs. Báñez: Ana saldrá a la arena sin la red y el tridente – no es capaz de ver ni un Jaguar en su garaje -, mientras Fátima blandirá un enorme garrote con la forma de una virgencita.
  • Gallardón vs. Aguirre: enemigos hasta la muerte. Alberto, con armadura de tasas, no se fía un pelo de Esperanza, quien es capaz de hacerle caer fulminado mientras ella aparenta estar al otro extremo de la plaza.
  • Rajoy vs. Zapatero: especialistas en actuar a traición contra millones de personas a la vez. Se espera que el público pida también la cabeza del superviviente. Sí, Mariano, sí: it’s very difficult todo esto.

España, país de irresponsables

IRRESPONSABLES quienes pudiendo no van a votar por pereza, o porque “todos los partidos son iguales, da igual lo que votes” (en el fondo, también es pereza de informarse bien). También quienes, por la misma razón, deciden votar en blanco o nulo o abstenerse sin saber la diferencia (cómo influye en el resultado final).

Su responsabilidad es informarse bien de las opciones de voto (y no voto) y pensar en las consecuencias que traerá para todo el país. Para eso está la jornada de reflexión (para los que lo dejan todo para el último día), que en España se suele emplear en ir de botellón o ver el fútbol.

IRRESPONSABLES quienes ganan unas elecciones y meses después todavía le echan la culpa de todo a la herencia recibida, porque es un PRODO (problema de otro, yo no me hago responsable).

Su responsabilidad es apechugar con la culpa y el mérito que a cada uno le corresponda, ni más ni menos. Esto se echa mucho en falta en España, no sólo en el gremio político.

IRRESPONSABLES quienes ganan unas elecciones y cumplen exactamente su anti-programa electoral, o toman decisiones de gran calado que no se mencionaron en ningún momento durante la campaña sin hacer un referéndum vinculante.

Su responsabilidad es cumplir lo prometido, y si no pueden hacerlo porque se topan con la realidad (es decir, porque vivían fuera de ella) dimitir para no estafar al electorado. Pero claro, como los puestos de gobierno son de gran responsabilidad no necesitan de contratos firmados ante notario para hacerlos cumplir.

IRRESPONSABLES quienes viendo a estos estafadores incumplir metódicamente sus promesas no protestan – incluso afeando a los que sí lo hacemos diciéndonos que “no vamos a cambiar el mundo” – o si protestan es en la barra del bar con una caña en la mano y varias en la cabeza.

Su responsabilidad es hacer valer sus derechos y los de sus hijxs (porque todo esto nos va a pillar a nosotros de refilón pero a ellxs les va a aplastar). Protestar, que hay muchas maneras de hacerlo.

IRRESPONSABLES quienes habiendo comprobado en anteriores comicios que todo lo anterior se cumple, no ponen remedio y en las siguientes elecciones votan “al otro partido”. O peor todavía, al mismo. La fidelidad al equipo de fútbol, mal entendida.

Su responsabilidad es – además de las mencionadas anteriormente – no votar a ninguno de los dos, sino a otro.

IRRESPONSABLE también quien no está sujeto a responsabilidad por ley.

Su responsabilidad es nula.

IRRESPONSABLES quienes permitimos que todo esto continúe un solo minuto más.